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Contra la recesión: Invertir en tecnología

La recesión afecta el sector de las tecnologías de la información y de la comunicación al igual que a todos los demás. La venta de PCs, por ejemplo, tiende a bajar (es apenas la segunda vez en veinte años) y los que se venden bien son los más baratos. Muchos analistas, sin embargo, consideran que es una oportunidad para modernizar el aparato productivo, hacer las cosas mejor y hasta invertir más en tecnologías. Veamos.

Para Steve Ballmer, presidente de Microsoft, el crecimiento de los últimos años se debió a tres factores: innovación, globalización y un uso desmesurado de la deuda privada y pública. Es hora de proceder a "un reajuste económico", una puesta a cero del sistema, declaró a principios de mes en un notable discurso pronunciado frente a los congresistas demócratas.

Para sanear la situación, urge disminuir las deudas. No cabe duda, aunque "las compañías americanas no podrán sortear la crisis con sólo reducir gastos", dijo Ballmer. Hay que mantener las inversiones en ciencia y tecnología. Aplaudió al paquete de Obama, que les otorga un lugar importante y afirmó que, si por un lado Microsoft prevé 5 mil despidos, por el otro creará más de 2 mil empleos. "A pesar de la difícil situación económica -hasta podría decirse que a causa de ella misma- nuestra empresa seguirá invirtiendo más de nueve mil millones de dólares al año en investigación y desarrollo, porque pensamos que justamente esa inversión nos permitirá permanecer fuertes. La gente me pregunta si soy optimista o no y les contesto que en lo referente a tecnología soy súperoptimista".

Estamos "en el umbral de una nueva revolución" tecnológica, la de la "computación omnipresente" (pervasive computing) con la multiplicación de aparatos cada vez más pequeños pero cada vez más poderosos, afirmó. Permitirán "modelar el clima del mundo, la población mundial y sus necesidades energéticas". Imaginó por ejemplo una infraestructura eléctrica inteligente que permitiera usar la electricidad cuando menos cuesta. Un programa que -no podría ser casualidad- Google lanzó tres días después. ¿Microsoft y Google operando en la misma dirección en plena recesión? No son los únicos.

Exactamente en el mismo momento el profesor Alex Tabarrok de la Universidad George Mason ofreció otra perspectiva alentadora en el marco de la conferencia TED (Technology, Entertainment and Design), sin duda la más fascinante del sector. Las predicciones más optimistas hechas justo antes de la crisis del 29, explicó, no hubieran podido vaticinar el crecimiento mundial que conocimos a finales del siglo veinte. No habrían podido tomar en cuenta la globalización y la internet. El mundo avanzó (incluyendo a Africa a partir de los noventas) porque cayeron las barreras: "Los mercados más grandes incentivan la producción de nuevas ideas," estima. Anti-maltusiano convencido, Tabarrok piensa que "si todo el mundo tuviera el mismo nivel de riqueza que Estados Unidos, tendríamos cinco veces más ingenieros y científicos". Las ideas "alimentan el mundo" y la red de redes facilita su circulación.

Con esto quiso dar el tono a TED 2009, reunida del 4 al 7 de febrero en Long Beach, al sur de Los Ángeles. Frente a cerca de mil 500 personalidades "entre las cuales estaban Al Gore, premio Nobel; Tim Berners-Lee, inventor de la web, y Larry Page, fundador de Google", Chris Anderson, el maestro de ceremonias, insistió en su convicción de que la "crisis climática", aunada a la recesión, lleva al surgimiento de tecnologías más inteligentes y más limpias.

Kevin Surace, presidente de Serious Materials, por ejemplo, explicó cómo su empresa inventó EcoRock, un material de construcción cuya producción requiere 80 por ciento menos energía y limita la emisión de CO2 en un 90 por ciento. Con esto se revolucionaría el costo energético de la construcción y del mantenimiento de casas.

No menos ambicioso, Shai Agassi, fundador de BetterPlace, ansía dotar al mundo de carros eléctricos. Pero, en vez de construirlos y después preocuparse por la infraestructura (dónde proveerse de energía cuando uno viaja) enfrenta el problema al revés: "La respuesta reside en separar la propiedad del carro de la propiedad de la batería", afirma. Los automovilistas compran el auto, no la batería, y se suscriben a kilómetros recorridos a un precio razonable. Esto le permite contemplar la construcción de una red automatizada de establecimientos en los cuales "se puede cambiar la batería en menor tiempo que llenar un tanque". BetterCar, su empresa, tiene planes para Israel, Dinamarca, Australia y Hawai. Pronto veremos a los carros alimentándose al pie de molinos de viento. Literalmente.

El optimismo de Ballmer y de los participantes en la conferencia TED en medio de la recesión resulta estimulante. Pero para que se materialice hace falta que el mundo siga abierto, que las ideas circulen libremente y que empresas y gobiernos sigan invirtiendo en ciencias y tecnologías. ¿Será mucho pedir?

 
 
Conéctate:
 
La electricidad inteligente de Google: googleblog.blogspot.com/2009/02/power-to-people.html
 
Alex Tabarrok: mason.gmu.edu/~atabarro
Serious Materials: seriousmaterials.com
Better Place: www.betterplace.com


Autor-Francis Pisani

fp@francispisani.net

25/02/2009 13:01. Autor: gabo. Enlazate. Tema: Periodiko.

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