No cabe duda que hay postres que se disfrutan mejor durante ciertas temporadas del año, y aunque en invierno la variedad de antojos dulces aumenta, hay dos delicias que siempre se mantienen en el gusto de todo paladar: el pudín y el budín.
La diferencia entre estos dos postres va más allá de su letra inicial, pues alrededor de esta tradicional dulzura británica giran diversas concepciones, según el país en donde se disfruten.
El postre que en México se conoce como pudín está basado en el concepto norteamericano de un dulce parecido al flan, pero de consistencia cremosa, lo que en Inglaterra llaman natilla. Sin embargo, el original pudín inglés se prepara a partir de pan duro y frutas, similar a lo que aquí se conoce como budín.
"El budín surgió como una manera de reciclar el pan que sobraba para evitar tirarlo", explica la instructora de cocina Nora López, "se remojan los trozos de pan en leche, se mezcla con huevo y mantequilla y se vuelve a hornear.
"El pudín, en cambio, es un postre que se hace a base de fécula de maíz y yema de huevos, que puede disfrutarse tanto frío como caliente", agrega.
En Inglaterra, el pudín de pan o budín es la forma más clásica de concluir un banquete decembrino.
Con el paso de los años, esta peculiar creación culinaria también evolucionó y a los ingredientes se le incorporaron huevos, migajas de pan, fruta deshidratada y cerveza inglesa.
Por otra parte, el pudín o natilla se les atribuye a los antiguos romanos, quienes al descubrir las propiedades engrosantes del huevo, crearon un menú dulce y salado basado en este ingrediente.
El pudín es un dulce bastante sencillo de preparar, pero resulta un versátil ingrediente de gran utilidad en la repostería. Aunque puede disfrutarse solo y a cucharadas, también se convierte en un excelente relleno para pasteles y donas.
"El sabor tradicional del pudín es de vainilla, pero éste también funciona como base para otras mezclas; los más tradicionales son el de almendra, amareto y chocolate. Además, se puede combinar a la perfección con frutas tropicales que no sean muy ácidas, como el mango y el plátano", menciona la instructora.
Aunque en el mercado existe una gran variedad de productos para hacer flanes y pudines en poco tiempo, estos postres industrializados no superarán nunca a uno casero, comenta López.
"Los pudines ’de cajita’ nunca quedan igual que uno hecho en casa, pues cuando uno los prepara puede elegir productos de mayor calidad y hacer combinaciones, además de que el sabor casero es muy diferente al comercializado", indica.
Pudín de cajeta y queso crema
8 a 10 porciones
Tiempo de preparación: 20 minutos
Grado de dificultad: bajo
1 lata de leche evaporada
1 1/2 tazas de agua
1 taza de cajeta
1 yema
1/3 taza de fécula de maíz
1 queso crema grande
1/4 barra de margarina
Preparación:
En un recipiente mezclar la leche evaporada, una taza de agua y la cajeta. Poner al fuego y permitir que se diluya y hierva.
Aparte, mezclar la yema con la fécula de maíz y la media taza de agua restante hasta espesar. Incorporar esta mezcla a la anterior y dejar hervir tres minutos sin dejar de revolver.
Integrar el queso crema en forma envolvente hasta que se disuelva. Añadir la mantequilla, retirar del fuego y vaciar en flaneras. Dejar enfriar. Puede adornarse con trozos de nuez y cajeta si se desea.
Pudín de chocolate
8 a 10 porciones
Tiempo de preparación: 20 minutos
Grado de dificultad: bajo
1 1/2 tazas de leche evaporada
2/3 taza de azúcar moscabada
1/2 taza de agua
1/3 taza de fécula de maíz
1 yema
3/4 taza de cobertura de chocolate
1 cucharada de esencia o extracto de vainilla
1/4 barra de mantequilla
Preparación:
Mezclar la leche con el azúcar y poner al fuego hasta que hierva. Aparte, diluir en el agua la fécula de maíz e integrar la yema. Una vez disuelta, vaciar esta mezcla a la que está al fuego. Dejar hervir por tres minutos sin dejar de revolver. Retirar del fuego.
Aparte, fundir la cobertura de chocolate a baño María y, junto con la vanilla y la mantequilla, agregar a la mezcla reservada. Revolver y vaciar en flaneras. Dejar enfriar.