Hace algunos días, un amigo me comentaba acerca de lo lenta que le resulta en casa su experiencia de navegación en internet. Él tiene contratado un servicio de banda ancha con su proveedor telefónico, y aunque al principio estaba feliz con el servicio, últimamente le parece que su velocidad de navegación ya no es tan buena como antes.
Sin embargo, ha sido difícil distinguir exactamente cuál es el problema, si es que se puede considerar un problema, ya que todas las mediciones de velocidad que hemos realizado con su servicio utilizando sitios como www.speedtest.net o www.speakeasy.net/speedtest han arrojado resultados consistentes con la velocidad de conexión que le contrató a su proveedor de internet. Desde luego, en ocasiones estos servicios en línea registran velocidades un poco mayores, en ocasiones un poco menores, pero en general el promedio cae dentro de lo esperado para la velocidad que tiene contratada y no ha sufrido variaciones significativas desde que contrató el servicio.
¿Qué es lo que puede estar ocasionando que su servicio se comporte aparentemente más "lento" si su velocidad de conexión se mantiene muy similar a la que tenía cuando recién contrató? Una razón para esto es el hecho de que hoy en día internet es una red mucho más transitada de lo que era hasta hace apenas unos meses. Cada día se incorporan a internet miles de dispositivos nuevos; y no solamente computadoras, pues hoy en día el rango abarca desde teléfonos celulares inteligentes hasta los modelos de refrigeradores más recientes. Ya no es raro que una sola persona cuente con dos, tres y hasta más dispositivos para acceder a internet, lo cual está ocasionando una saturación cada vez mayor que en los próximos años obligará al uso del protocolo IPv6, por el ritmo al que se están terminando las actuales direcciones IP bajo el protocolo IPv4.
Otro factor que está contribuyendo a la lenta pero progresiva saturación de internet es la cada vez mayor complejidad y tamaño de la información. Hay una gran diferencia entre las páginas de texto estático que eran comunes en internet hace unos años, a las páginas dinámicas con animación, audio y video que uno puede ver hoy en día lo mismo en el sitio web de una gran empresa que en un blog. Adicionalmente, la enorme popularidad de servicios como YouTube está ocasionando que el video sea la nueva frontera de internet, una frontera para la que no necesariamente estaba listo.
Cualquiera que haya revisado la cantidad de información contenida en cualquier DVD comercial se habrá dado cuenta de que normalmente se encuentra entre los 7 u 8 GB, y esto hablando de un DVD ordinario, ni qué decir de la cantidad de información que se encuentra en los nuevos discos con formato de alta definición. Si bien es cierto que este total de información incluye el video de la película, el sonido, los subtítulos y las diversas características especiales, es un hecho que algo tan sencillo como observar en internet un video de unos cuantos minutos requiere de una considerable cantidad de recursos.
Ahora bien, esto no quiere decir que no haya nada que se pueda hacer para mejorar la experiencia de uso de internet en cuanto a la velocidad que uno percibe en la conexión, ya que uno de los principales factores que influyen en esta percepción de velocidad está muy relacionado con qué tan rápido nuestra computadora es capaz de localizar el sitio al cual queremos acceder. Una vez que ingresamos una dirección cualquiera en nuestro navegador, el tiempo que pasa entre que presionamos la tecla de "Enter" y la página web comienza a cargar está relacionado con algo que se conoce como DNS (Domain Name System). El DNS es para muchos la columna vertebral de internet, ya que es el servicio que permite que podamos ingresar en nuestro navegador un nombre sencillo de recordar, como www.reforma.com en lugar de una dirección IP del estilo 200.94.128.85.
Mientras más rápido el DNS realice la conversión de un nombre de dominio a una dirección IP, más rápido nuestra computadora podrá comenzar a cargar la página del sitio web al que queremos ingresar. Normalmente, el proveedor de servicio de internet es quien proporciona la información de DNS con la que se configuran los equipos que se conectan a su red, supuestamente para garantizar rapidez en el tiempo de respuesta, pero esto no siempre resulta cierto, ya que un exceso de peticiones sobre un servicio de DNS mal dimensionado o mal configurado afecta directamente la experiencia de los usuarios de ese servicio.
Sin embargo, una gran ventaja del DNS es que se trata de un servicio muy flexible, ya que existen en internet numerosos servidores de DNS públicos que al tener una menor carga de usuarios muchas veces pueden responder a las solicitudes con mayor velocidad que los servidores que un proveedor de acceso a internet tenga destinados para tal fin. Una buena opción es un servicio llamado OpenDNS (www.opendns.com), que en mi experiencia ofrece una mejora perceptible en la velocidad de resolución de nombres de dominio contra los servidores DNS de mi proveedor de acceso a internet. Su página web ofrece múltiples guías sobre cómo realizar el cambio de configuración de DNS (www.opendns.com/start) en computadoras con sistemas operativos Windows, Mac, Linux y hasta dispositivos móviles con Palm OS o Windows Mobile.
Otro punto crítico para la sensación de velocidad que percibimos en una conexión a internet es qué tan rápido se descargan los archivos, donde además de la velocidad de conexión influyen también otros factores, como el tráfico presente en internet en ese momento, qué tanta carga de usuarios está atendiendo el servidor remoto e inclusive qué tanta demanda tiene ese archivo en particular.
Existen algunas aplicaciones llamadas Download Managers que ofrecen un enfoque diferente para la descarga de archivos, en lugar de esperar que el archivo se descargue secuencialmente a través de una sola conexión, estos programas abren varias conexiones para descargar diferentes piezas del archivo al mismo tiempo. De esta forma, pueden lograr tiempos de transferencia significativamente menores a lo obtenido utilizando una descarga tradicional. Por lo general este tipo de aplicaciones ofrecen ventajas adicionales, como poder agendar descargas de archivos a horas específicas o recuperarse de una interrupción en una descarga. En lo particular, he tenido muy buena experiencia con un plug-in de Firefox llamado DownThemAll! (addons.mozilla.org/es-ES/firefox/addon/201), aunque existen múltiples opciones.
Espero que estos consejos le ayuden, estimado lector, a mantener su experiencia de uso de internet cual motor bien afinado, después de todo, algunos sencillos cambios lo pueden ayudar a salir del camino de terracería y ponerlo de nuevo en ruta hacia la "súper-autopista de la información".
El autor es ingeniero en Electrónica, especialista en Macintosh y proyectos de TI, además de un fanático del cine.
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