Me enyesaron la pierna y me sentía feliz, como todo adolescente que tiene un pretexto para llamar la atención. Después de cinco semanas, la incomodidad para bañarme, sentarme, caminar, y la comezón, me bajaron los humos de inmediato, sin contar con la sorpresa que me produjo el hecho de encontrarme una pierna de esqueleto al quitarme el yeso.
Entonces me percaté de lo cierto que es aquello de "úsalo o piérdelo". El cuerpo, al ver que las muletas sustituyen a los cuadriceps, dice "¡Qué a gusto! Olvídate de esto y manda la energía a otro lado". Resultado: el músculo se atrofia.
Y se aplica a todo. A los músculos, al cerebro, a la condición física y al desempeño sexual. El principio: lo que no se utiliza, se deteriora; y, además, las partes del cuerpo subutilizadas son felices al acatar la orden. Chambean menos.
Un buen ejemplo de ello son los astronautas cuando viajan al espacio por largos periodos. El permanecer sin gravedad provoca que pierden una cantidad importante de masa muscular y densidad ósea; tanto, que al bajarse de la nave, los tienen que ayudar a caminar. También es frecuente que, a su llegada, pierdan el sentido de la ubicación.
¿La razón? Nuestro cuerpo es tan eficiente que piensa "¿Para qué? ¿Para qué desperdiciar energía y alimentar extremidades u órganos que no se usan cuando tengo otros mil asuntos que atender?". Y lo peor es que los nervios que ayudan a controlar esas extremidades se unen también. ¿Resultado? Extremidades avejentadas sin importar la edad, o atrofia por falta de uso. Es otra maravilla más de las fuentes de redistribución a las que el cuerpo se adapta.
No hay de otra. Necesitamos poner a trabajar los músculos, el cerebro y, virtualmente, todos los órganos y sistemas del cuerpo para fortalecerlos y que duren más tiempo.
Paradójicamente, hay que someter a los órganos al estrés, al buen estrés. De esta manera, no sólo los huesos se fortalecen, también muchos órganos. Por ejemplo: > El corazón. Someterlo a ejercicio aeróbico aumenta el flujo sanguíneo y lo fortalece. De no usarlo, la persona se vuelve más propensa a sufrir de enfermedades y ataques, y tiene menos herramientas para enfrentarse al estrés malo.
El cerebro. Resuelve crucigramas, sudokus, aprende o desarrolla una nueva habilidad (un idioma, por ejemplo), lee, en lugar de esperar en estado vegetativo a que venga el siguiente comercial. De no ejercitarlos, sabemos de sobra que el cerebro y la memoria pierden poder.
Órganos sexuales del hombre. De acuerdo con las investigaciones, una función sexual sana se puede medir de acuerdo con la frecuencia de las eyaculaciones. El Dr. Mehmete Oz, de la Universidad de Columbia, considera que unas cien al año es una buena meta. De no hacerlo, quienes pasan los 45 años pueden tener problemas al tratar de tener una relación sexual en los años siguientes.
Órganos sexuales de la mujer. Una función sexual sana se puede medir a través de una actividad regular y disfrutable. De no ser así, las mujeres posmenopáusicas pueden tener un adelgazamiento acelerado de las paredes vaginales y la incapacidad de disfrutar la relación sexual.
Músculos. Entrenar con peso ayuda a mantener la masa muscular -que aminora con la edad- y ayuda a acelerar el metabolismo. Sin ejercicios, es más probable subir de peso, así como mayor el riesgo de sufrir osteoporosis.
Articulaciones. Caminar y otro tipo de movimientos estimulan la formación de líquido sinovial y lubrica las coyunturas. De no hacerlo, aumenta la posibilidad de tener artritis y otros padecimientos.
Así que no hay de otra: úsalo o piérdelo.
Vayamos todos, en todas las ciudades del país, a la marcha del 30 de agosto. No podemos faltar.
autor-Gaby Vargas
genioyfigura@gabyvargas.com