¿Por qué ocupamos las calles de la ciudad cuando podemos trabajar desde la casa?
A finales de marzo se dio a conocer en medios de comunicación la noticia de que un segmento de 570 kilómetros cuadrados de la plataforma de hielo Wilkins se desprendió de la Antártida. Tal vez el valor en números no nos dice mucho, pero este enorme trozo de hielo es casi tan grande como la ciudad de Guadalajara.
Ahora bien, no se trata de un suceso del todo inesperado. En 1993 un científico de nombre David Vaughan estableció que tal evento ocurriría, aunque se equivocó en los tiempos. En aquel momento, sus cálculos indicaban que la Antártida perdería la zona norte de la plataforma Wilkins alrededor del año 2020, es decir, el evento se presentó más de 10 años antes de lo previsto.
Es un hecho que el planeta Tierra nos está comenzando a pasar la factura por tantas décadas de descuido ambiental. En algún momento la raza humana pensó que el planeta era demasiado grande como para que cualquier cosa que hiciéramos pudiera tener un efecto significativo en él, pero nos equivocamos.
Esta noticia del desprendimiento de hielo en la Antártida me vino a la mente a los pocos días mientras esperaba en el tráfico de la Ciudad de México. Por un momento reflexioné sobre la enorme cantidad de vehículos a mi alrededor, todos consumiendo combustibles fósiles que algún día simplemente se terminarán, no sin antes haber dejado en nuestra atmósfera todos los gases producto de su combustión. Pero, ¿por qué todas estas personas necesitan pasar a veces 2, 3 ó más horas al día transportándose de un lugar a otro de la ciudad?
La realidad es que nuestra cultura laboral proviene de la época de la Revolución Industrial, cuando las personas debían trasladarse hasta las fábricas debido a que ahí es donde ocurría el proceso de producción y donde se podía supervisar de cerca cómo hacía un trabajador su labor. Sin embargo, buena parte de las personas que hoy en día laboran en una oficina solamente requieren contar con algunos recursos para poder hacer su trabajo y si la tecnología nos ofrece las opciones para disponer de esas herramientas fuera de la oficina, la persona podría entonces trabajar casi desde cualquier parte.
Para empezar, tomemos el teléfono. Alguna vez fue el principal medio de comunicación con el que podía contar una oficina y aunque hoy ha sido desplazado en buena medida por el correo electrónico, sigue siendo fundamental para cualquier empresa. Fabricantes de conmutadores, como Avaya y algunos otros, ofrecen desde hace tiempo la posibilidad de habilitar en sus equipos lo que se conoce como VoIP (Voice over Internet Protocol), que fundamentalmente consiste en convertir la voz en paquetes de información que viajan a través de una red de datos, que bien puede ser la red local de una oficina (LAN) o bien internet. El impacto de esta tecnología es que con el software adecuado en una computadora portátil usted puede literalmente llevar consigo su extensión telefónica de su oficina, hacer y recibir llamadas lo mismo desde su casa que desde un hotel en otro país, sin que las personas con las que hable siquiera sospechen que no se encuentra en su oficina.
Ahora bien, no es necesario tener un enorme y costoso conmutador para poder tomar partido de esta tecnología. Skype (http://www.skype.com) ofrece desde hace algunos meses la posibilidad de contratar un número telefónico (SkypeIn) de las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey a fin de que cualquier llamada al número que contratemos sonará directamente en nuestra computadora, desde donde la podremos contestar y hablar con la persona haciendo uso del software de Skype y del micrófono y bocinas de nuestra computadora, aunque la calidad del audio será mejor si utilizamos una diadema, que hoy en día se pueden encontrar hasta por menos de 100 pesos. La posibilidad de realizar llamadas de salida con tarifas muy competitivas hacia números telefónicos convencionales también es un servicio ofrecido por Skype (SkypeOut), pero lo realmente ventajoso es que tanto Skype como los principales clientes de mensajería instantánea (Live Messenger, Yahoo Messenger, Google Talk, iChat, etc.) permiten llamar sin costo de una computadora a otra utilizando la tecnología de VoIP a través de internet.
Bien, una solución de VoIP nos resuelve la parte de la voz, que sus clientes lo puedan localizar y que usted pueda comunicarse con cualquier persona igual que si estuviera sentado en el escritorio de su oficina o inclusive hasta mejor, ya que basta un poco de coordinación y podría ahorrarse una cantidad considerable en llamadas de larga distancia. Pero, ¿qué hay de poder ver a la otra persona mientras se habla con ella?
La idea de los videoteléfonos capturó la imaginación de muchas personas en la década de los 60. En aquel entonces no parecía posible imaginar un futuro sin esas pantallas proyectando las caras de las personas con las que hablábamos. Sin embargo, los videoteléfonos fueron elusivos y sus complejidades técnicas ocasionaron que fuera hasta fechas recientes que el viejo anhelo de poder ver a una persona mientras se platica con ella pudo volverse una realidad. Paradójicamente, hoy en día las videollamadas no ocurren en su mayoría a través de los teléfonos (en México, Telmex ofrece el servicio desde hace apenas algunos meses), sino a través de clientes de mensajería instantánea que haciendo uso de webcams permiten que dos o más personas puedan verse mientras conversan.
Sin embargo, cualquiera que haya participado en una videollamada a través de un cliente de mensajería instantánea se habrá podido dar cuenta que normalmente la imagen es pequeña y con una definición más o menos regular. Para los ambientes de negocios existen opciones más sofisticadas que requieren de una infraestructura dedicada, fabricantes como Polycom o Tandberg ofrecen soluciones que van desde algo apenas un poco más sofisticado que un sistema de videochat casero, hasta lo que se ha denominado "telepresencia", que a través de cuartos especialmente adaptados, donde se cuida hasta el tono del color que se utiliza en las paredes, se sumerge a los usuarios en la ilusión de estar sosteniendo una reunión con personas que simplemente parecen estar sentadas al otro lado de la mesa, pero que en realidad se encuentran en un cuarto similar que bien puede estar al otro lado del mundo. La empresa Hewlett-Packard ha desarrollado este concepto en lo que ha llamado cuartos "Halo" (http://www.hp.com/halo/introducing.html).
Al final, con toda la gama de opciones tecnológicas disponibles, creo que el gobierno de nuestro País bien podría incentivar de alguna forma que las empresas promuevan que ciertos perfiles de puesto de su plantilla laboral no tuvieran que presentarse todos los días en una oficina; se ahorrarían miles de horas/hombre en traslados, se reduciría el consumo de combustibles, las emisiones a la atmósfera, etc. ¿Por qué no lo estamos haciendo?
Autor- Armando Sobrino
macarsol@gmail.com