"En el paraíso terrenal, Eva invocó al Creador:
-Señor, necesito ayuda.
-¿Qué te pasa, Eva? respondió el Todopoderoso
-Sé que tú me creaste y me diste por morada este hermoso jardín, pero me siento sola y estoy harta de comer manzanas.
-Bueno, pues en ese caso crearé un hombre para ti.
¿Qué es un hombre?
-Es una criatura imperfecta con tendencia a agredeir, un ego descomunal e incapaz de escuchar. Sin embargo, es alto, veloz y musculoso. Será bueno para pelear y cazar... Ah, y no es malo en la alcoba.
-¡Magnífico! -eclamó Eva.
-Pero hay una condición -añadió el Señor-: tendrás que dejarlo creer que a él lo cree primero.